Un poco de nuestra historia

Una historia que empezó en 1954

Nuestra historia comienza en 1954, en Elortondo, Santa Fe.

Néstor Orso, junto a sus hijos Juan Carlos y Miguel Ángel, abrió un pequeño corralón dedicado a la venta de materiales básicos para la construcción.

En aquellos primeros años, repartir materiales era muy diferente. La arena y los ladrillos se transportaban en sulkys tirados por caballos. Llegamos a tener cerca de 40.

Con el tiempo, el negocio fue creciendo. Se sumaron nuevos materiales y los caballos dieron paso a las primeras chatas Rastrogero, con las que también se repartían varillas y postes. El trabajo se fue consolidando principalmente con las estancias de la zona y con las familias de Elortondo.

Un nuevo comienzo en Venado Tuerto

En 1980, Juan Carlos, conocido por todos como Tito, y su esposa decidieron instalarse en Venado Tuerto.

Comenzaron vendiendo ladrillos cerámicos y haciendo los repartos con apenas dos camiones. Era un nuevo comienzo, en una ciudad nueva y con mucho por construir.

Diez años después llegaría otro de los grandes pasos de esta historia.

En 1990, Tito, junto a su hijo Marcelo, logró concretar el traslado del local comercial al predio de Dimmer 1855, donde actualmente seguimos estando.

El lugar era enorme para aquel momento. Tanto, que Tito todavía recuerda:

“Lo veía tan grande que no sabía qué hacer”.

Pero ese espacio terminó convirtiéndose en el lugar desde donde la empresa continuaría creciendo.

Una familia que sigue construyendo

Con los años, el proyecto fue incorporando a nuevos integrantes de la familia.

Marcelo Gentili, esposo de Mariana y yerno de Tito, se incorporó a la empresa y asumió un papel clave en su crecimiento, aportando trabajo, compromiso y una visión orientada al futuro.

También se incorporó Elisabet Santiago Grossi, pareja de Marcelo Orso y abogada, quien comenzó a aportar su formación y experiencia al desarrollo y organización de la empresa.

Así, el negocio que había comenzado con Néstor y sus hijos fue creciendo junto con las generaciones que se fueron incorporando.

Lo que empezó en 1954 con un pequeño corralón, 40 caballos y unos pocos materiales fue transformándose, con trabajo y visión, en la empresa que somos hoy.

Los caballos se convirtieron en camiones.
Los primeros materiales dieron paso a miles de productos.
Y aquel pequeño corralón se convirtió en Construshop.

Más de 70 años después, seguimos en el mismo lugar, con nuevas herramientas, nuevos desafíos y nuevas generaciones, pero con una misma idea que nos acompaña desde el principio:

seguir construyendo.

Se incrementaron las ventas y productos ofrecidos. Se compraron más galpones, se empleó a mucha gente y se incrementó la flota de camiones para una adecuada entrega de la mercadería y poder mantener lo que siempre fue gran objetivo…”Atender bien a nuestros clientes”

Hoy CONSTRUSHOP cuenta con una importante infraestructura, un equipo altamente capacitado,  una extensa variedad de materiales de las marcas más reconocidas del mercado, un importante servicio de grúas especiales para cargas de altura, volquetes, palas mecánicas, retroexcavadoras y transporte de cargas generales que permiten llevarlos a cualquier punto de la ciudad o región.

Esta es la historia de una familia que creció a través de su trabajo, manteniendo siempre sus grandes valores humanos.

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